Compasión hacia uno mismo

¿Qué es la compasión hacia uno mismo?

Para describirla, lo más fácil es utilizar un ejemplo de compasión hacia los demás. Al fin y al cabo, la compasión es igual, tanto si la dirigimos hacia nosotros mismos o hacia los demás.
persona sin hogarImagina que vas al supermercado a hacer la compra y en la puerta hay un indigente que te pide unas monedas.
– ¡Qué pesado!¡que busque trabajo! – piensas. ¡Seguro que quiere el dinero para alcohol o drogas!. No le voy a mirar a la cara a ver si me deja en paz.
Pero no te deja en paz y tú te sientes culpable si no le das algo de dinero y resentid@ si lo haces.
 
Un buen día tienes una especie de revelación. Vas al mismo súper y ves al indigente allí, como siempre. Por alguna razón desconocida, lo miras con otros ojos. Lo ves como una persona, no como una simple molestia. Eres capaz de percibir su sufrimiento.
-¿Cómo sobrevive? La mayoría de la gente pasa sin mirarle a la cara. Se pasa aquí todo el día, de pie, haga frío o calor y con el viento del barrio de Los Rosales en A Coruña. Seguro que gana muy poco. Debe ser durísimo que la gente no te mire. Me pregunto cuál habrá sido tu historia. ¿Cómo habrá acabado pidiendo en la calle?¿Y su familia?
 
En cuanto ves al hombre como un ser humano que sufre, tu corazón conecta con él. En lugar de ignorarle, descubres que estás dedicando un momento a pensar en lo difícil que es la vida. Su dolor te conmueve y sientes la necesidad de ayudarle de alguna manera. Si lo que sientes es compasión, no pena, pensarás algo así:
Esto, podría pasarme a mí. Si hubiese nacido en otras circunstancias, o hubiese tenido mala suerte, podría estar luchando por sobrevivir como ese hombre. Todos somos vulnerables.
 
Otras veces lo que ocurre, es que tu corazón puede cerrarse por completo (tu propio miedo a terminar como esa persona hace que deshumanices al hombre horrible, harapiento y con aspecto descuidado). Muchas personas lo hacen. Pero eso no les ayuda a enfrentarse a sus propios miedos. 
Pero volvamos atrás, e imaginemos que tu corazón está abierto. Pongamos que experimentas auténtica compasión. ¿Cómo te sientes?
Ahora imagina que tus pensamientos del principio son ciertos. El hombre mendiga para comprar drogas. ¿deberías sentir compasión hacia él de todos modos? La respuesta es sí. No tienes que invitarle a tu casa. Ni siquiera tienes que darle dinero. La compasión no sólo es merecida por las víctimas inocentes, sino también por los que sufren fracasos, debilidades personales o malas decisiones. Sí las mismas que tomamos tú y yo todos los días.
La compasión implica reconocer el sufrimiento de los demás y así surge el deseo de ayudar (de aliviar el sufrimiento).

Compasión significa reconocer que el ser humano es imperfecto y frágil

 

La autocompasión, tiene las mismas cualidades. Lo primero es reconocer que estamos sufriendo. Esto que parece tan evidente, en realidad no lo es tanto. En nuestra cultura nos enseñan a que no debemos quejarnos ante las adversidades, que tenemos que seguir adelante. Se nos muere un ser querido y nos dicen, ¡No sufras! ¡Si te encuentras tan mal quizás deberías ir al médico a que te de un ansiolítico! Si metemos la pata nos castigamos duramente. ¿acaso nos sentimos mejor por ello?

Todos cometemos errores en un momento dado, es natural. ¿Acaso firmamos un contrato antes de nacer prometiendo que seremos perfectos, que nunca nos equivocaremos y que nuestra vida será exactamente como nosotros queremos? Es absurdo, ¿verdad?. Pues la mayoría de nosotros nos comportamos como si fuese el fin del mundo cuando fallamos o cuando la vida da un giro indeseado.

A pesar de todo, muchas personas se resisten a sentir compasión de uno mismo porque lo confunden con pena o autocomplacencia. Pero estas ideas son falsas y opuestas al significado real de la autocompasión.

La compasión consiste en desear salud y bienestar y conduce a un comportamiento proactivo, en lugar de pasivo, para mejorar la situación personal. Por tanto, en lugar de criticarte por tus errores y tus fracasos, puedes deshacerte de las expectativas de la perfección poco realistas que te hacen sentir insatisfech@ y abrir la puerta a una satisfacción real y duradera.

Los estudios científicos, han demostrado que la autocompasión es una poderosa herramienta para conseguir bienestar emocional y satisfacción personal. Al brindarnos a nosotros mismos afecto y consuelo incondicional, evitamos conductas destructivas como el miedo, la negatividad y el aislamiento. Al mismo tiempo, la compasión hacia uno mismo fomenta estados mentales positivos, como la felicidad y el optimismo. La compasión nos permite avanzar y apreciar la riqueza de la vida aún en tiempos difíciles.

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